La identidad de un coro

Una de las cosas que más me fascina de los coros es la identidad única y personal que cada coro desarrolla con el tiempo.

Lo entiendo como si realmente fuera una persona: un ser que siente, respira, piensa y cambia de estado de ánimo. Veo en ello una de las razones por las que los coros se acaban volviendo algo más que la suma de las partes que lo integran.

Esta reflexión la baso en mi experiencia con coros amateur. Por amateur entiendo coros cuyos cantantes no obtienen remuneración económica, -sin importar el nivel- y que pertenezcan al grupo y canten en él por la principal razón de que este les aporta más de lo que les cuesta. Si hablamos de coros profesionales, – campo en el que no tengo experiencia aún- puesto que el estímulo es económico además de artístico, pudiera ser que mis ideas sobre esta identidad de la que hablo no sean válidas o no se ajusten. Pero aun así, es diferente la percepción que se tiene al escuchar a un coro profesional o a otro, aún y cuando estos coros profesionales compartan cantantes entre sí.

Como directores corales debemos de conocer la existencia de esta identidad grupal. No tiene que ver en principio con el plano musical de nuestra disciplina y sin embargo, afecta al resultado artístico final y al trabajo semanal/diario con nuestros grupos. Encuentro fundamental entender la personalidad del grupo que tenemos delante – porque es realmente una personalidad en toda su definición-. Como líder coral en cada ensayo percibes si el grupo está contento, si está triste, si está enfadado, si no quiere trabajar, si está preocupado, si está nervioso, si duda, si tiene un día con muchísima energía… y lo más mágico de todo es ver como en un concierto, en un ensayo o en cualquier momento de unión del grupo – incluso en el autobús de camino a una actuación o de vuelta-, ese estado de ánimo va cambiando.

Es muy impactante ver la respuesta grupal de un coro cuando pasan de trabajar algo que les cuesta o que no acaban de entender a algo que les emociona, les encanta cantar y en lo que se sienten a gusto. Es cuestión de segundos lo que tarda en producirse ese cambio.

Es esta identidad de grupo la que llega a definir el comportamiento grupal de un coro, su pensamiento colectivo, la respuesta del grupo ante desafíos, ante situaciones difíciles, ante celebraciones… ¿Qué decir de la presencia escénica? Es esa personalidad la que delimita cómo el grupo actúa en escena, cómo canta, cómo interpreta, cómo se presenta y más interesante si cabe, cómo el público percibe al coro y cómo lo diferencia con respecto a otro. Una vez que la identidad grupal está creada y definida, y esta definición es con cierta estabilidad, sobrepasa a las identidades individuales, estas se diluyen, y el colectivo se identifica como uno más allá de quien lo integre. Y algo que me fascina aún más, esta identidad perdura en el tiempo aunque se vayan integrantes y entren nuevos coralistas.

Como directores recibimos toda esa información extra musical sobre el grupo a cada momento. Es una herramienta muy útil si pensamos en los ensayos y especialmente en la orientación del trabajo dentro de estos: qué trabajar y cuándo, en qué momento el grupo necesita un empujón de energía, en qué momento están dispuestos a trabajar detalles, cuándo el grupo no admite una obra más en el repertorio – que puede pasar- , cuándo perciben como una alegría hacer una obra, cuándo darles noticias, cuándo están receptivos a hablar sobre el significado de una pieza, cuándo retomar un repertorio que se dejó de lado hace tiempo, en qué momento plantearles un proyecto que quizás les vaya a exigir más dedicación y esfuerzo que hasta entonces, etc.

También veo tremendamente interesante la idea de aplicar estos cambios de ‘estado de ánimo’ a la interpretación de obras. Algo así como el trabajo de los actores o actrices. Hacer como directores que el grupo entienda una emoción asociada a una pieza, y que esta emoción se vaya transformando conforme avanza la interpretación. Es uno de los trabajos más difíciles – por la comprensión y unión que el grupo necesita- pero a la vez más bonitos, más gratificantes y de resultado más extraordinario que un grupo coral puede desarrollar.

¡Hasta la próxima entrada!

L

P.D. Por aquí os dejo algunos recursos donde poder leer algo más sobre este tema, pero hay muchísimos más en internet donde poder profundizar:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: